Sombra aquí y sombra allá

¡Febrero! : ¡Época de Carnaval!, tiempo de fantasía, color, máscaras y disfraces. Y claro, una parte fundamental del disfraz suele ser la caracterización del rostro.  Esto de “decorar” las caras no es ya algo exclusivo de esta festividad, sino más bien habitual en cualquier evento infantil (animaciones, celebraciones temáticas, cumples, etc.)

Lo que muchos (incluidos animadores, monitores de ludotecas, docentes, etc.) desconocen de esta práctica, es que NO todos los productos que se utilizan para ello son APTOS para ser usados por niños con alergia.

Los que tenemos a alérgicos cerca hemos descubierto que el mundo de la cosmética también “tiene su letra pequeña”, tanto en el sentido literal como en el figurado de la expresión.  Y es que hay ingredientes como el gluten o algunos derivados lácteos que, aunque sorprenda, pueden formar parte de la composición de un “inofensivo” pintalabios. Por ello, para nuestros hijos, necesitamos adquirir estos artículos en establecimientos que ofrezcan ciertas garantías: en tiendas de material didáctico, supermercados o farmacias, donde el producto aparezca correctamente etiquetado, donde podamos comprobar su procedencia y  composición y, donde figure el contacto del fabricante por si hubiera que hacerle alguna consulta específica.

La alergia de mi hija me ha llevado a prestar atención a este  tema y a reflexionar sobre el hecho de que esta medida no sólo habría que tenerla en cuenta en relación a alérgicos.  La piel de niños y bebés es, en general, algo especialmente sensible. Maquillajes, cosméticos  y pinturas faciales adquiridos en bazares y tiendas de todo a un euro,  no sólo suponen un riesgo para la población con alergia, sino que presentan  gran cantidad de sustancias irritantes, abrasivas y, en muchos casos tóxicas, para cualquier niño.

Hoy desde el altavoz de Tampocopidotanto me gustaría reivindicar algo que puede beneficiar a cualquier chiquitín, sea alérgico o no. Quisiera pedir que, al menos para maquillar a los más pequeños, en lugar de primar el criterio “low cost”, se utilicen productos con mínimas garantías. También considero fundamental,  exigir que aquellos que trabajan en el ámbito de la educación o en espacios lúdicos infantiles, sean conocedores de la posible presencia de alérgenos en estos productos y que apliquen algunas sencillas medidas preventivas en su trabajo.

Y como los que me vais conociendo sabéis que no me gusta pedir sin dar algo a cambio, para todos aquellos que tengáis previsto disfrazar a vuestros pequeños en estos carnavales o en cualquier evento próximo, para papás, mamás, profes, monitores, etc., aquí os dejo esta infografía con algunas buenas prácticas para el maquillaje y la caracterización infantil.

Dicho esto sólo me queda pediros una cosa más: que disfrutéis del Carnaval y de su magia para convertirnos en lo que más deseéis, aunque sólo sea por un día. Una vez más, ¡Tampoco Pido tanto!.

¿Y vosotros, tenéis ya pensado el disfraz?

 

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