Más sabores de Italia: Capuchino supercremoso ¡sin leche!

Como os adelanté en uno de los post anteriores, vivir una temporada en Florencia, me ha reportado una serie de trucos para conseguir ese perfecto  “toque italiano” en algunas elaboraciones típicas de ese país: ¡hoy voy a hablaros del capuchino!

Me confieso una apasionada del café, tanto, que para mí, preparar y disfrutar “mi café” supone todo un ritual. Yo que bauticé este blog como Tampoco pido tanto, debo confesar que cuando se trata de café soy bastante exigente y sí que pido, sí.  Me gusta el café de olor intenso, sabor suave  y textura muuuuuy cremosa. Si puede ser en taza y que no este frío. Así que he de admitirlo, pido bastante 😉 😉 😉

En Italia, es difícil encontrar un lugar donde no sirvan un buen café. Como curiosidades os diré que es el país del mundo con mayor número de cafeteras por habitante o que, los italianos, llaman “café correcto” es lo que aquí se conoce como un carajillo, confusión que me reportó alguna que otra divertida anécdota cuando trabajaba como camarera . Los italianos viven toda una cultura del café, para ellos  es una bebida venerada en cualquiera de sus versiones, ,¿mi versión favorita?: el capuchino.

En España he visto llamar capuchino a verdaderas “monstruosidades”, me refiero a esas empalagosas mezclas de espeso chocolate, café y leche, copadas con nata  montada. He probado otros “llamados capuchinos”donde me parecía estar tragando aire,  cafés, cubiertos de espuma sin sabor, peso ni consistencia.

Antes de vivir en Italia, he probado artilugios varios (varillas, espumadoras y hasta baticaos) para elaborar  capuchino casero con resultados muy poco conseguidos.  Por otro lado, algunos cafés de cápsulas ya mezclados con leche, se asemejan  más a un auténtico capuchino , pero claro, esas cápsulas sólo existen con leche de vaca, no conozco ninguna versión de cápsula con leche vegetal para personas con alergias alimentarias, que hacen dieta exenta de lácteos, o que simplemente no desean consumirlos.

Par todos aquellos, he aquí el maravilloso descubrimiento que me revelaron  unos amigos italianos para conseguir el perfecto capuchino “fatto a casa” y sin necesidad de máquina de café: ¡¡sólo hay que usar un “embolo” para obtener ese efecto crema!!

Sí, se trata de esa tetera-cafetera embolo a la que se le da un uso distinto: dar volumen y cremosidad a la leche  (en nuestro caso vegetal) y que podéis ver en la foto.  Es un instrumento fácil de encontrar, barato y  muy sencillo de usar.

Podéis adquirirla en cualquier tienda de menaje, bazar o incluso en Ikea desde 4 euros (las he visto entre 4 y unos 12 euros) . Desde Tampocopidotanto os animo a haceros con una y  os indico paso a paso como preparar con  ella un capuchino vegetal delicioso apto para alérgicos a la leche, intolerantes a la lactosa, veganos, etc.


¡¡Ahí van esos pasos!!:

  1. Prepara tu café solo en cualquier tipo de cafetera (de filtro, cafetera moka. cafetera de cápsulas, etc.)
  2. Calienta la leche vegetal según tu gusto. Te recomiendo que la calientes un pelín más de lo deseado porque se enfriará ligeramente durante su elaboración. Yo lo hago en el microondas usando el mismo recipiente de cristal del propio embolo (extrayéndolo previamente de su base, que suele ser metálica o de plástico)
  3. Coloca la tapadera del embolo y sube y baja la varilla enérgicamente, verás que en pocos segundos obtienes una textura muuuuy cremosa.
  4. Retira la tapadera del embolo y vierte la leche vegetal despacio sobre el café solo que acabas de preparar.
  5. Eccolo! Tu capuchino cremoso está listo. Puedes utilizar para removerlo una ramita de canela, que el dar toque más especial.

Así que hoy para los cafeteros, los que deseéis conseguir esa crema compacta y gustosa (sin necesidad de añadir grasas  ni natas), para los que queráis disfrutar de un fabuloso capuchino vegetal, aquí os dejo mi preciadísimo secreto para conseguirlo en casa, en pocos segundos y a bajísimo coste.

Y en vistas de que hoy nos han “robado” una horita de sueño y , que probablemente arrastremos ese cambio horario durante algunos días, os invito a que probéis este truco para que el café no sólo os devuelva al mundo de los vivos, sino que se convierta en un delicioso momento de vuestro día. Y si compartís este post, mejor que mejor. Tampoco pido tanto, ¿verdad?

 

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